El conde de Montecristo es una novela de aventuras clásica de Alexandre Dumas. Se suele considerar como el mejor trabajo de Dumas, y a menudo se incluye en las listas de las mejores novelas de todos los tiempos. El libro se terminó de escribir en 1844, y fue publicado en una serie de 18 partes durante los dos años siguientes. Dumas colaboró con otros autores para escribirlo.
Dumas obtuvo la idea de El conde de Montecristo de una historia real que encontró en las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet. Peuchet contaba la historia de un zapatero llamado François Picaud que vivía en París en 1807. Picaud se comprometió con una mujer rica, pero cuatro amigos celosos le acusaron falsamente de ser un espía de Inglaterra. Fue encarcelado durante siete años. Durante su encarcelamiento, un compañero de prisión moribundo le legó un tesoro escondido en Milán. Cuando Picaud fue liberado en 1814, tomó posesión del tesoro, volvió bajo otro nombre a París y dedicó diez años a trazar su exitosa venganza contra sus antiguos amigos.
Bueno, histórico o meramente novelezco, lo cierto es que parte de la vida del protagonista Edmond Dantès se ha hecho presente en mí... y no me regodeo en tal verdad, por el contrario, trae amargura consigo, la tinta regada de un viejo manuscrito que mancha esa impecable nueva libreta en la que ahora esperaba escribir mi renacimiento.
He enterrado mi viejo blog en el olvido, mis manos ya no sabrán lo que es escribir en ese recuerdo de mi vieja vida al cual hasta su dirección le he cambiado...
Peco de nostalgia, no necesitan ser mis grandes amigos para saberlo, así que aquel fraude de vida no lo olvidaré por completo, y sus cenizas aun son legibles... (www.darkaraels-past.blogspot.com)
Solamente he quemado por completo esos pequeños destellos de la vida de ilusiones que me formé recién llegando al puerto de Veracruz, ya no más de esos pequeños blogcillos que solamente me hicieron restarle atención al principal... por fin he decidido hacer un blog más misceláneo... y lo mismo va para mi vida, pues ya no soy el ~mueble~ adornando mi computadora, y dentro de poco, mi vida universitaria comenzará... BIEN... por primera vez verdaderamente en mi vida...
Tengo tantos proyectos, quisiera comerme el mundo entero, dejar de preocuparme por la venganza del Conde... y solamente vivir la opulencia de mi nueva tranquilidad en mi ahora consagrado hogar.
Nada de Dantès, nada de Machiavelli, en esencia seré YO, aunque mis aclamados Judas, jinetes baratos de mi supuesto apocalipsis, hayan decidido volver mi vida una alusión a Dumas... si siguen ~ayudándome~ así, esta historia podría llegar al esperado final...
En fin... creo que eso es todo en la cuestión melodramática, al fin y al cabo, los que tengan que irse al diablo se irán, y c'est tout...
Yo seguiré mi vida, y en esta nueva y pulcra libreta narraré las cosas sin miedo al pasar de una hoja en el calendario, ni la incertidumbre sobre si escribir o no algo que no tenga cupo en un diario convencional...
Mañana tengo que pagar lo de la inscripción para la universidad... eso igual me recuerda que tengo muuuchas cosas que contar aquí... por suerte ahora me daré la libertad de no escribir diario... aunque algunas ocasiones quizá lo haga más de una vez al día...
Bueno, de entrada les contaré lo que ocurrió cuando tuve que sacar ficha para Ing. en Sistemas en el Instituto Tecnológico de Veracruz...
Como ya han de saber, yo estaba estudiando la universidad en mi antigua ciudad de Córdoba, en la Universidad del Valle de Orizaba... pero repentinamente a mis padres les surgió la idea de probar suerte a nivel comercio en el puerto de Veracruz, y así fue como una vez más, un año escolar se fue al diablo para mí...
Ya en mi nueva casa en Veracruz (saltando un par de episodios ahora insignificantes), establecí contacto con mi vieja amiga Lita, pidiéndole que me asesorara en todo eso de las universidades, puesto que nunca había sacado ficha en una de gobierno, estado o lo que coño sea...
Me avisó sobre el día que tenía que ir a sacar ficha, y los requisitos que pedían... yo esperé confiado hasta la noche anterior, cuando por nervios me puse a ver si ya tenía todo listo... DEMONIOS!!! no tenía ninguno de mis papeles... sucumbí ante el miedo de perder otro año más, y pensé en llamar a mi padre que estaba en Córdoba... efectivamente... ahí estaban los papeles... dada la hora ya no podía yo ir hasta Córdoba en camión sino hasta el día siguiente, y el solo pensar en la hora a la que regresaría me hacía sudar y sudar... le hablé a Alain por teléfono como último recurso, atentando ya contra sus horas de sueño y las de su familia...
Por suerte todos en esa casa estaban despiertos, y así me pude poner de acuerdo con Alain para que en la mañana del día siguiente fuera a mi vieja casa en Córdoba, y le pidiera a mi padre los papeles y el dinero con el que viajaría hasta acá...
Fueron horas de angustia hasta que mi padre llamó diciendo que Alain ya iba en camino a la central de autobuses, desayuné bien, me dopé en cafeína, y a una hora prudente fui a buscarlo a la terminal aquí en el puerto.
Nos encaminamos al Tecnológico con los papeles en mano, con la idea de que había incluso fotos mias entre ellos... nos formamos y estuvimos platicando sobre las cosas que habían ocurrido con los dichosos "chatoras" (historia del pasado a la quie quizá alguna vez aluda no tan brevemente).
Se me ocurrió separar los papeles que usaría antes de que la fila avanzara más, y ahí me di cuenta de mi siguiente tropienzo... la única foto que había en toda esa pila de documentos era una ovalada, como para certificado... entré en pánico (otra vez), y luego le pedí a Alain que me apartara el lugar mientras yo iba de emergencia al centro a tomarme unas fotos instantáneas.
Volví casi una hora después con mi sobre de fotos en mano, y Alain ya se encontraba dentro del edificio, pero ya no se encontraba formado... vaya que fue un shock para mí... pero cuando llegué hasta donde él se encontraba, me explicó lo que había pasado: esa fila en la que nos habíamos formado era para que les dieran un número... ya una vez con ese número, podíamos esperar sentados dentro de las instalaciones de la universidad, hasta que nos mandaran a llamar... mi piel retomó su color con la buena noticia, y ya en ese momento, Alain y yo tranquilamente nos sentamos y platicamos para matar el tiempo de espera para el gran momento de sacar mi ficha... todo estaba en regla, tenía el dinero de la ficha, los papeles y las fotos...
Cuando llegó mi turno, pasé casi por inercia, solamente estaba pensando en todo lo ocurrido para llegar a ese punto... llegó un momento en el que una señora nos mostró un papel pegado en un vidrio, que decía lo que necesitábamos para cada uno de los exámenes, pero lo único que logré recordar era el lápiz #2 que reglamentariamente pedían para contestar las hojas.
Salí de ahí y festejé con Alain que ya había dado el primer paso para entrar a una buena universidad... ahora solamente restaba hacer el examen al mes siguiente...
Alain pasó un par de días en mi casa, y no logramos hacer gran cosa, para un cordobés el calor del puerto no permitía levantarse con muchas energías.
A una semana del examen, yo me encontraba bastante nervioso, pero me conozco lo suficiente como para saber que yo no nací para estudiar... le pedí ayuda con eso a una chica de aquí de Veracruz, llamada Melissa... ella ya se encontraba estudiando en esa universidad, así que obviamente podía confiar en alguien que YA había pasado por ese examen y lo había acreditado.
Aunque ella me dio todos los apuntes necesarios y en más de una ocasión se puso a repasar conmigo, yo sabía que no iba a aprender nada nuevo por mi misma naturaleza, pero su ayuda me sirvió bastante para estar más seguro de mí mismo, pues me di cuenta de que gran parte de lo que preguntarían sí lo sabía y dominaba a la perfección. Esa tranquilidad fue la que me hizo llegar sereno al examen.
Dos que tres cosas pasaron ese día tan esperado, pues para empezar, la equivocación que cometieron al expedir mi ficha y la de los demás aspirantes a Ingeniería en Sistemas, pues nos habían puesto que fuéramos en la tarde cuando debíamos estar en la mañana... en fin... fue todo un embrollo pero nada de eso era mi culpa... xD creo que siempre me tocan esos lios...
Respondí como pude, sin pensar en el cronómetro, cuando de repente el maestro encargado de aplicar el examen nos forzó a pasar a la siguiente sección cuando me faltaban aun dos páginas de la primera sección... entré en pánico (aunque ya estaba acostumbrado a eso después de todo lo ocurrido), pero recobré la calma cuando en la tercera parte del examen tuve tiempo para regresar a las primeras dos y responder lo que me faltaba... terminé la hoja de respuestas con un par o dos de campos vacíos... nada de qué alarmarse...
En la segunda parte del examen (al día siguiente) no había nada de "secciones cronometradas", pero en esa otra prueba sí tuve más dudas de las que me imaginaba en un principio, sentí la llegada de otro ataque de pánico más cuando ya iban tres preguntas seguidas a las que no les encontraba siquiera sentido a la hora de leerlas... y es que la química no se me da desde hace unos 5 años... pero cuando la siguiente respuesta llegó tan natural e intuitivamente, me serené bastante.
Terminé ese otro párrafo de mi prólogo universitario con bastantes nervios, y expectación por los resultados, que yo creí que tardarían menos de dos semanas... sin embargo, la espantosa costumbre de hacerme esperar un mes se repitió nuevamente, y fue hasta la segunda semana de julio cuando, según palabras de otros estudiantes, a las 12:00am del día que me habían indicado, estaría en línea la lista de los aceptados...
Ahí estuve ingenuamente esperando, aunque ese era un desvelo que de cualquier forma pasaría gratuitamente como ya es costumbre en mí... nada de nada, mi hermana y yo por internet nos cuestionábamos si en verdad esa era la fecha o la página correctas.
Me dormí resignado, y a la mañana siguiente el despertador de mi celular sonó... al apagar la alarma vi un mensaje de unos minutos atrás, era mi amiga Crystal, que en su alegre texto decía que ambos (y otros conocidos más) habíamos pasado... yo no podía creerlo al 100%, tenía que leer mi nombre en una lista impresa en el diario, ya que el internet me había fallado esta vez...
Me vestí y salí en silencio de la casa, compré el periódico, y en el garage de la casa lo inspeccioné hoja por hoja hasta encontrar la tan esperada lista... una extraña sensación me invadió cuando vi mi nombre dos líneas abajo del texto "Ingeniería en Sistemas Computacionales"... fui totalmente espontáneo y sincero con mis emociones por primera vez en mi vida... entré a la casa gritando de emoción, y cuando mis padres despertaron, les presumí mi logro... SEGUNDO LUGAR...
Después hablé con mi hermana por teléfono, y en el transcurso del día, les presumí a mil y un personas que había pasado... que por fin entraría al Tecnológico de Veracruz...
...
Ahora sí... esa es la historia que en un par de semanas iniciará verdaderamente... dejando atrás todos esos malos ratos... me concentraré en mis estudios... viviré plenamente mi vida universitaria... y... ya les seguiré contando el resto...
// c'est tout!